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miércoles, 2 de julio de 2014

Fink - Looking too closely

Se me ocurren diez momentos en los que encaja esta canción:


1. Te vas de picnic con tu novia, os dais de comer tarta de queso a cámara lenta. Empieza a llover y corréis de la mano a refugiaros bajo un sauce. Os cubrís con el mantel a cuadros y reís.

2. Sigues tu camino hacia Las Vegas atravesando el desierto de Nevada en el Cadillac descapotable que te ha prestado el bueno de Rick. No tienes prisa, nadie te espera. Miras a un lado y sonríes al copiloto a cámara lenta . Llevas toda la compañía que necesitas.

3. Hoy es la gran noche. Lanzas puños al aire a cámara lenta. Sientes el peso de los guantes en tus manos. El ruido de la multitud se escucha atenuado dentro del vestuario. Sientes la misma presión en el estómago que otras veces, pero sabes que va a desaparecer en cuanto subas al ring. Antes de que te des cuenta, suena la campana.

4.  Estás volviendo a casa después de una larga noche. La calle húmeda y solitaria, es tuya. Las farolas titilan y un gato que advierte tu presencia, cruza a cámara lenta. Involuntariamente tus pies se van acelerando con cada paso y te encuentras galopando el asfalto, cruzando aceras y saltando charcos. La ciudad te pertenece.



5. Bajas del taxi a trompicones. Cruzas la sala principal como un rayo, mientras miras las pantallas de la terminal de llegadas. Adelantas a veinte personas en las escaleras mecánica deslizándote por el apoyabrazos a cámara lenta. Cuando lees "Puerta 6" un nudo se te hace en el estómago. Ya has llegado.

6. Corres por el hospital buscando la habitación dónde tu mujer está a punto de dar a luz, mientras te vas quitando de encima enfermero y carritos de material quirúrgico que se cruzan en tu camino. Unas jeringuillas vuelan a cámara lenta delante tuyo. Tu rival aún ni gatea y ya es la carrera más importante que has echado en tu vida.

7. Los parques al atardecer son más tristes. Los cipreses se resisten a bailar al son del viento. Las hojas del suelo trazan extrañas figuras a cámara lenta. Hay una margarita mustia que añora el sol que aún no se ha ido. Entre los arbustos un elefante de peluche, perdido en el barro, suelta su última lágrima.

8. Rompes con tu novia. Os gritáis. Ella te lanza un cenicero, que rompe un espejo a cámara lenta. Sus maletas desaparecen por la puerta. Tu reflejo te mira enfadado en los trozos de espejo rotos del suelo.

9. De noche, luna llena. Estás tocando el piano en la azotea de tu casa cuando empieza a diluviar. Sigues golpeando las teclas mientras las gotas estallan a cámara lenta a tu alrededor. El sonido de la música y del agua se funde en uno.

10. Ahora. Pon la canción y déjate llevar (a cámara lenta).



miércoles, 28 de mayo de 2014

New Raemon - Tú, Garfunkel

La memoria como elemento de tortura y redención. Ni contigo ni sin ti. Una ruptura, un desamor. Todo como con mucho cliché. Simon entre canciones. Garfunkel entre colchones. Y para rematar un epílogo in crescendo, tenso, vivo, sentido. Un menú para dos del chino de la esquina, que se enfría como el recuerdo de un amor que se fue. ¿Quién no ha pensado nunca en lo abrazables que son las cucharas? ¿Quién no ha pedido un rollito de primavera de más?  Eso es The new Raemon - Tú, Garfunkel.




martes, 29 de abril de 2014

Iván Ferreiro - Inerte

“Cada día suspiran mis zapatos por dejar el pavimento, separándonos a ti y a mí del centro, cada día…”

Me gusta Iván Ferreiro, es más, me encantan Los Piratas. Esto parece ser un deporte de riesgo en determinados ambientes, porque Iván Ferreiro tuvo un gran problema en su vida, tener éxito.

La disparatada fuente de pelotazos que fueron Los Piratas, liderados por el gallego, cosechó buenas críticas y ventas, lo que les llevó a ser radiados desde las más minoritarias ondas a los 40, y claro, todo éxito tiene su contrapunto reaccionario en forma de desprecio a ese triunfo, de asco a la tan cacareada comercialidad.

Piratas desapareció y emergió la figura de su líder en solitario, Iván Ferreiro, un tipo normal que va donde le llaman sin buscar la postura, pero que cuando abre la boca agarra a quien lo escucha y lo noquea con su voz personalísima, rota, expresiva y extraña, con su facilidad para pegar melodías en las cabezas y asombrar en el directo, y con letras, homenaje a todo lo triste, a la rajada de venas.

Aquí lanzo hoy “Inerte”, que era de Piratas pero que borda Ferreiro en su enorme disco en directo “Confesiones de un Artista de Mierda”, obligado disfrutar el vídeo y las subidas y bajadas frenéticas de su intérprete. Me encanta ser un triste.